{"id":186,"date":"2026-08-02T21:51:52","date_gmt":"2026-08-02T21:51:52","guid":{"rendered":"https:\/\/citrinorecursos.com\/?page_id=186"},"modified":"2026-08-02T23:25:07","modified_gmt":"2026-08-02T23:25:07","slug":"cuento-realista","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/citrinorecursos.com\/?page_id=186","title":{"rendered":"Cuento realista"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u00bfQuiere caminar?<\/h2>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Por Juan Carlos Saravia<\/h4>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los \u00faltimos tres d\u00edas no hab\u00edan sido precisamente agradables para M\u00f3nica, la joven vendedora de la tienda Universal en Multiplaza, Curridabat. Para ella, el lunes inici\u00f3 la semana con el despido de Jessica, su mejor amiga y confidente, debido a un enredo rom\u00e1ntico de esta \u00faltima con un vigilante de la tienda, a quien hab\u00edan implicado en un robo. El martes transcurri\u00f3 entre reprimendas por errores cometidos en la caja y el mi\u00e9rcoles hab\u00eda concluido luego de que un casi eterno proceso de inventario hubiera evaporado, en concordancia con el calor exasperante del d\u00eda, m\u00e1s de cuatro horas adicionales a la ya de por s\u00ed larga jornada de M\u00f3nica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La joven, a eso de las 8PM, por fin atraves\u00f3 la puerta, busc\u00f3 en su bolso el dinero del pasaje y se enfrent\u00f3 a la noche, encamin\u00e1ndose hacia la parada del autob\u00fas con pasos apresurados, pero carentes de energ\u00eda. Lleg\u00f3 al lugar frente al centro comercial donde tres personas con caras largas, de pie, esperaban. Las delgadas piernas de la muchacha necesitaron un esfuerzo de voluntad para que se detuvieran en la parada; parec\u00edan querer llevarla m\u00e1s lejos, como para dejar atr\u00e1s a la depresi\u00f3n, esa venenosa ara\u00f1a negra que la persegu\u00eda desde que hab\u00eda salido de la tienda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00f3nica se detuvo a unos dos metros de distancia, pasada la se\u00f1al. La noche estaba algo fr\u00eda a pesar del calor infernal del d\u00eda, lo cual auguraba una llovizna. Con movimientos mec\u00e1nicos, la colaboradora de Universal introdujo su mano en el bolso y busc\u00f3 la sombrilla ausente, pues la hab\u00eda dejado olvidada en su casillero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201c\u00a1Qu\u00e9 d\u00eda, por Dios!\u201d, se dijo fastidiada la joven, mientras que el ar\u00e1cnido de la depresi\u00f3n trepaba con rapidez por sus piernas y torso, para esconderse entre las grietas de su coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Transcurrieron unos veinte minutos. El autob\u00fas tardaba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con ojos tristes, M\u00f3nica mir\u00f3 el camino para llegar a su casa. Se trataba de un recorrido de un kil\u00f3metro en l\u00ednea recta, cruzando un puente. La casita donde viv\u00eda se encontraba justo a mitad de la colina que culminaba con el edificio de la Municipalidad de Curridabat, y ella andaba esa distancia casi a diario para ir al centro comercial. Claro, lo hac\u00eda en las ma\u00f1anas o al mediod\u00eda, nunca en la noche, pues prefer\u00eda tomar el autob\u00fas para regresar. Sobradas veces hab\u00eda visto desde la ventanilla los grupos de muchachos escandalosos y sospechosos que se dirig\u00edan hacia Multiplaza en las noches.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un movimiento inquieto en la parada la apart\u00f3 de sus pensamientos. M\u00f3nica asumi\u00f3 que el veh\u00edculo por fin hab\u00eda llegado, pero se equivoc\u00f3. Se trataba de un anciano algo desgarbado que sosten\u00eda una bolsa llena de guayabas en cada mano y parec\u00eda ofrecerlas a las personas que esperaban, ya que se acercaba a cada uno y les dirig\u00eda unas palabras que la joven, por el ruido de los autos en la calle, no alcanzaba a o\u00edr. Sin embargo, cada uno de los que esperaban negaban con la cabeza y el anciano, sin insistir, repet\u00eda su ofrecimiento al siguiente en la fila.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El viento, con el descaro de un delincuente, se rob\u00f3 las palabras del hombre y las llev\u00f3 hasta M\u00f3nica, quien crey\u00f3 haber o\u00eddo mal. \u00bfDe verdad fue eso lo que \u00e9l dijo? En un instante, el viejo de las guayabas estaba junto a ella y repiti\u00f3 su pregunta con claridad, lo cual confirm\u00f3 a la vendedora de la Universal que no se trataba de las esperadas palabras \u201c\u00bfdesea llevar guayabas?\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-\u00bfQuiere caminar?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00f3nica se sorprendi\u00f3 y no supo qu\u00e9 responder. El anciano, mostrando las bolsas de fruta como si en realidad pretendiera venderlas, repiti\u00f3 su incongruente pregunta:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-\u00bfQuiere caminar, muchacha?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La joven dio un vistazo al viejo que, a\u00fan con las guayabas en alto, aguardaba la respuesta con una sonrisa pl\u00e1cida. La situaci\u00f3n era extra\u00f1a, sin lugar a dudas, pero el anciano no aparentaba constituir ninguna amenaza. \u00bfQu\u00e9 tipo de ofrecimiento era \u00e9se? La mente de M\u00f3nica trataba de ver la l\u00f3gica de todo el asunto cuando sus o\u00eddos sorprendieron a su propia boca decir \u201cBueno, vamos\u201d. Como un par de actores que reciben la se\u00f1al para entrar al escenario, las piernas de M\u00f3nica echaron a andar por su propia cuenta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El viejo se coloc\u00f3 a su izquierda, pr\u00f3ximo a la calle, y emprendieron el camino juntos ante el estupor de todos en la parada, lo que divirti\u00f3 un poco a la joven.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Avanzaron unos cuantos metros en silencio hasta que la vendedora pregunt\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-\u00bfY usted vive en Curridabat?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-No, muchacha, yo voy ah\u00ed por \u00e9sto-, replic\u00f3 el anciano, levantando una vez m\u00e1s las bolsas de guayabas, una en cada mano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00f3nica se figur\u00f3 que el hombre hab\u00eda querido decir que ten\u00eda que llevar las guayabas a alguna persona en Curridabat, pero prefiri\u00f3 no inquirir m\u00e1s. Marchaban a buen paso; ya estaban llegando a la acera nueva, cerca de Mudanzas Mundiales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-Se\u00f1or, usted camina muy r\u00e1pido-, observ\u00f3 la joven.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-\u00bfPara ser un viejillo?, contest\u00f3 con un gui\u00f1o y una sonrisa el anciano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La joven se ruboriz\u00f3 un poco. No estaba consciente de c\u00f3mo hab\u00eda sonado su pregunta hasta que el extra\u00f1o de las guayabas termin\u00f3 el pensamiento, pero el anciano no se mostr\u00f3 ofendido y prosigui\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-Ya la gente ha cambiado mucho. Antes todo el mundo caminaba para ir a todo lado. Ahora, ust\u00e9 ve. \u00a1Qu\u00e9 va! Aunque los doctores pasen diciendo que caminar le puede salvar la vida a la gente, ya nadie quiere mover las patas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00f3nica apenas pudo contener la risa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-\u00a1De verd\u00e1, muchacha! Con esa vaina de que ya hasta los carros tienen carros, nadie camina ni a la esquina. \u00a1Y el humarascal que echan ni para qu\u00e9! Ya no se respira ni aire. \u00a1Es como pasar todo el d\u00eda con la jupa metida en el fog\u00f3n mientras queman zacate verde!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta vez la joven no pudo reprimirse y estall\u00f3 en una sonora carcajada que hizo volar a la ara\u00f1a peluda muy lejos de su coraz\u00f3n. Cuando la risa se detuvo, la vendedora pregunt\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-\u00bfTanto han cambiado las cosas?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8211; Ust\u00e9 ni se imagina. Antes todo el mundo se ven\u00eda con uno. Ahora vea, yo le dije a cada persona que si quer\u00eda caminar y nadie quiso. Uno intenta de todas formas y la gente no quiere. Ah\u00ed poco a poco uno a veces consigue que alguien se venga\u2026 Pero cuesta mucho. Y no importa si es una mu\u00f1equita como ust\u00e9 o un gal\u00e1n el que les dice. Es que no quieren. \u00a1Parece que les doliera el asunto de poner un pie adelante del otro! Yo he visto que lo que m\u00e1s sirve es \u00e9sto, -dijo el anciano levantando una vez m\u00e1s las guayabas, que se ve\u00edan apetitosas alumbradas por los postes de las calles. M\u00f3nica no alcanz\u00f3 a comprender lo que hab\u00eda escuchado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8211; Vea qu\u00e9 r\u00e1pido, ya pasamos la Princesa Marina y ya casi casi llegamos al puente-, observ\u00f3 el viejo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8211; Y el bus no nos alcanz\u00f3 -coment\u00f3 M\u00f3nica, tratando de seguir la conversaci\u00f3n, aunque se encontraba algo confundida por las palabras del anciano. Adem\u00e1s, se percat\u00f3 que \u00e9ste \u00faltimo ten\u00eda raz\u00f3n: hab\u00edan caminado desde Multiplaza Curridabat hasta la estaci\u00f3n de servicio en un tiempo muy corto. Ni siquiera se hab\u00eda dado cuenta cuando cruzaron junto a la distribuidora de autos Honda, frente a la Escuela de Jos\u00e9 Mar\u00eda Zeled\u00f3n, ni tampoco recordaba haber dejado atr\u00e1s el famoso \u201cRanchito\u201d. Quiso alcanzar su tel\u00e9fono m\u00f3vil para consultar la hora, pero el viejo la interrumpi\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8211; Ah, no. Ya casi se viene el agua. Por dicha ya llegamos ac\u00e1 arriba. El bus se queda abajo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201c\u00bfAc\u00e1 arriba? \u00bfC\u00f3mo que ac\u00e1 arriba, si todav\u00eda no hemos pasado el puente?\u201d, pens\u00f3 la joven, desconcertada y, al mirar a su alrededor, M\u00f3nica dio un respingo. Ya hab\u00edan dejado el puente atr\u00e1s y se encontraban a mitad de la colina, pr\u00e1cticamente frente a su casa. Aminor\u00f3 el paso y el viejo de las frutas, al percibir el cambio de velocidad, dijo:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8211; Yo trepo m\u00e1s arriba. Ust\u00e9 cu\u00eddese mucho, \u00bfoy\u00f3?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La vendedora asinti\u00f3 con una sonrisa y, sin saber por qu\u00e9, agradeci\u00f3 al viejo por acompa\u00f1arla a pesar de que hab\u00eda sido al rev\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8211; \u00a1Pa\u2019 servirle, mu\u00f1equita, qu\u00e9 agradecida! \u00bfVe que no me equivoqu\u00e9 con ust\u00e9? Por eso le insist\u00ed -replic\u00f3 el anciano y, adentr\u00e1ndose en la oscuridad, se perdi\u00f3 de vista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00f3nica abri\u00f3 la puerta de su casa y encendi\u00f3 las luces, tratando de entender las extra\u00f1as palabras del viejo de las guayabas, pero las interrogantes se acumulaban con la celeridad de las gotas de lluvia, que ya sonaban en los techos. \u00bfQu\u00e9 quer\u00eda decir eso de \u201cno me equivoqu\u00e9 con ust\u00e9\u201d? \u00bfPor qu\u00e9 hab\u00eda accedido a caminar con \u00e9l? \u00bfTal vez porque ella misma hab\u00eda estado considerando la idea de regresar a casa a pie o porque algo en \u00e9l le hab\u00eda inspirado confianza? \u00bfFue la pregunta? \u00c9l hab\u00eda dicho \u201c\u00bfquiere caminar?\u201d en lugar del acostumbrado \u201c\u00bfno quiere caminar?\u201d, pero la omisi\u00f3n del negativo jam\u00e1s ser\u00eda raz\u00f3n suficiente para aventurarse a realizar una caminata nocturna de un kil\u00f3metro con un perfecto desconocido&#8230; Las preguntas sin respuesta concreta era muchas. Sin embargo, la caminata despu\u00e9s del largo d\u00eda de trabajo mand\u00f3 a M\u00f3nica directo a la cama antes de que pudiera reflexionar en lo sucedido o recordara que su cena yac\u00eda olvidada dentro del horno de microondas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A la ma\u00f1ana siguiente, M\u00f3nica despert\u00f3 descansada y con renovada alegr\u00eda. Repas\u00f3 en su mente los eventos de la noche anterior y esboz\u00f3 una sonrisa de asombro por su audacia. Eso s\u00ed, resolvi\u00f3 mejor no contarle nada del asunto a su madre para no preocuparla y, al levantarse, fue a dar los buenos d\u00edas a su mam\u00e1, quien ve\u00eda las noticias en la televisi\u00f3n. Su rostro se notaba demudado por la preocupaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8211; \u00a1Buenos d\u00edas, mam\u00e1!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La se\u00f1ora recibi\u00f3 el beso de su hija. Del televisor sal\u00edan voces y un periodista reportaba la noticia de un accidente. M\u00f3nica alcanz\u00f3 a escuchar la palabra \u201cpuente\u201d antes que su madre, alarmada, le preguntara:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8211; \u00bfC\u00f3mo lleg\u00f3 usted anoche, Moni? \u00bfNo ve que, con la lluvia, un carro que ven\u00eda bajando se fue resbalado, peg\u00f3 con un bus que ven\u00eda subiendo y lo sac\u00f3 del puente all\u00e1 abajo?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br><strong>Disponible desde 2 agosto de 2026 hasta 2 enero de 2027<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"196\" height=\"71\" src=\"https:\/\/citrinorecursos.com\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/00creativecommons-licencia-by-nc-nd.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-175\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfQuiere caminar? 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