Albedrío
Por Yeraldín Acosta
Era hora del almuerzo y estaba en la azotea de la escuela. El día era cada vez más frío, así que ningún alumno estaba lo suficientemente loco como para comer en ese lugar. Supongo esa era la razón principal de estar allí, nadie escucharía una conversación a escondidas, podríamos hablar con completa libertad. Cuando llegué a la escuela esa mañana, encontré una nota en mi zapatera, citándome justamente a ese lugar.
La puerta que daba a las escaleras se abrió. Quien había mandado la nota, se acercó a mí. Se recostó a la baranda y contempló el paisaje, quizás esa era nuestra excusa para no mirarnos a la cara.
―Siento haberte llamado aquí― Soichirou parecía estar cansado y algo deprimido― pero este es el único lugar en el que podemos hablar con libertad.
―Lo supuse.
―Siento mucho lo de tu abuela.
―Gracias― después de un minuto, rompí el silencio― ¿qué es lo que quieres?
―El próximo año me iré del país y… quería contarte de cómo Sakura y yo comenzamos a salir…
―Al menos escúchame, tengo mis razones.
―La conocí en mi último año de preparatoria. Todos los miembros de los clubes de la escuela fueron forzados a realizar trabajos comunitarios. El club de tenis y el de pintura tuvieron que formar un equipo e ir a jugar con niños en un orfanato.
Suspiré.
―Supongo que viste a Sakura con los niños y no pudiste controlarte.
―Exacto… cualquier chico se enamoraría de ella al verla así.
El sueño de Sakura era trabajar con niños, abrir su propia guardería y jugar con ellos todo el día. Cada vez que ella tenía la oportunidad de compartir con niños, su cara cambiaba totalmente. Su rostro se iluminaba, mostraba una tierna sonrisa y una mirada dulce. Los niños la amaban, la mayoría de ellos al menos y, como dijo Soichirou, cualquiera se enamoraría de ella al verla así.
― ¿Entonces?
―Me declaré el día de mi graduación.
― ¿Y?
―Me rechazó.
― ¿Qué?
―Me dijo que le gustaba alguien más, o más bien… que tú le gustabas.
Me quedé mirando al sujeto como esperando que me dijera que se estaba burlando de mí. Él hablaba en serio, casi con dificultad.
― ¿Yo le gus…? ¿Estás seguro de eso?
―Lamentablemente, sí, estaba enamorada de ti.
― ¡Por Dios! ― suspiré, apoyé mis brazos y mi cabeza en la baranda. ¡¿Cómo pude ser tan estúpido y no haberlo notado?! ¡Se supone que nadie la conoce mejor que yo! Casi puedo escuchar la voz de Yuu-san diciendo “Te lo dije”
―Fue muy difícil para mí llegar a ella, en especial después de entrar aquí. Un año completo en instituciones diferentes. ―No estaba seguro de querer escuchar al tipo que “robó” los sentimientos de Sakura por mí, pero no perdía nada con hacerlo. ― A pesar de eso, traté de acercarme a ella. Cada semana dejaba una carta en su zapatera y―
―Un momento, ¿en su zapatera? ¿cómo lo―?
―Cada lunes me metía a escondidas en la escuela, justo después de que la abrían.
―Pero, ir hasta allá y volver aquí…
― Cuarenta y cinco minutos en bicicleta. Fue un buen ejercicio y de vez en cuando pasaba junto a ustedes. ¡Claro! Tú jamás me notaste.
―Increíble― yo tardaría al menos treinta minutos más.
―Traté de que cada carta fuera diferente.
―Tienes mucha imaginación… y tiempo libre.
―En realidad no, era parecido a tener un amigo por correspondencia… ahora que lo pienso, suena un tanto desesperado.
―Yo diría temible… entonces, ¿funcionó?
―A decir verdad, no . Tuve mi oportunidad hasta que ingresaron en este instituto. ― Me miró y sonrió un tanto culpable.
― ¿Cómo?
―Megumi-san.
― ¡¿Ah?! ¿Qué tiene ella que ver con esto?
―Me ayudó mucho, aunque Megumi-san no estaba consciente de ello.
― ¿Podrías explicarte mejor?
―Vive cerca de mi casa, justo frente al restaurante para el que trabajo haciendo entregas. Sakura-san iba a visitarla de vez en cuando, así que―
― ¿Comenzaste a hablarle en sus encuentros “por casualidad”?
―Exacto. Además, procuraba acompañarla a su casa cuando me era posible… y continué con las cartas.
―Me suena al trabajo de un acosador profesional.
―Bueno, resultó. Un día tuve una carta de regreso, nada fuera de lo normal, pero era un comienzo.
―Ahora creo que debí seguir el concejo de papá e ir a la escuela al otro lado de la ciudad, la hubiera arrastrado conmigo.
―Hubiera sido mejor para ti. ― Suspiré.
―Y dime, señor acosador, ¿cuánto tiempo estuvieron así?
―Un año.
― ¡Un año! ― no tengo idea si este sujeto es perseverante o un maniático ― Y fue entonces cuando te declaraste. ― No quería escuchar más, sabía muy bien lo que ella había respondido.
―Sí, pero estaba confundida sobre ti. ― ¿Qué? ― Una parte de ella seguía interesada en ti, pero ya había logrado un sentimiento similar hacia mí. Le dije que al salir conmigo se daría cuenta si era o no lo que ella deseaba. Yo seguiría su ritmo, si sabes a lo que me refiero.
―Sí― algo me decía que aquel había sido su primer beso―dime, senpai, ¿por qué me dices todo esto?
―Un año después de que yo me vaya de esta escuela, ella terminará bachillerato. ― Se había puesto muy serio y hablaba con mucha seguridad― Haré todo lo posible para llevarla conmigo en ese momento.
¿Llevársela? ¿Apartarla de mí por completo?
― ¡¿Qué crees que va a hacer con su sueño de estudiar y tener una guardería?! ¡¿Crees ser capaz de mantenerla en ese momento?! ¡Solo tendrías 19 años y aún serías un estudiante!
―Estoy más consciente de eso que cualquiera. No pienso interponerme con sus deseos. Si a lo económico se refiere, seré capaz de lidiar con todo, he aprendido a ganar e invertir de manera inteligente desde hace mucho.
― ¡Eres un…!
―Lo que en realidad necesito, es convencerla.
―Si pretendes que yo―
―Esa no es mi intención.
― ¿Entonces para qué te molestas en contarme todo esto?
―Tienes un año. ―Me miró de frente, sumamente serio. ― En los últimos tres años he tratado de tomar tu lugar en la vida de Sakura-san. No quiero volver a tener ese sentimiento de inseguridad; ella tiene que elegir uno de los dos, en igualdad de condiciones.
― ¿Estás diciendo que quieres que me declare para borrar tu inseguridad?
―No, te estoy diciendo que, si en un año logras borrar lo que he logrado, me rendiré con ella.
― ¿Crees poder resistir un año entero sin interesarte por otra chica?
―Lo he hecho por tres años… y tú por más que yo, si no me equivoco. Eso era lo que quería decirte, pasaré todo el día en el consejo organizando documentos por si quieres reclamarme algo. Nos vemos.
El “reto” de Soichirou iba en serio. Por alguna razón recordé las palabras que mi abuelo me dijo hacía muchos años: “Hay ciertas cosas que están destinadas para ti, pero no puedes obtenerlas sino luchas apropiadamente”
Después de pensar un poco en las palabras de Soichirou, muchas cosas se aclararon para mí. Indiferentemente, había analizado la situación desde que hablé con él y había tomado una decisión.
―Estoy lista―Yuu-san se acercó a mí, estábamos en la puerta del edificio principal de la escuela. Sakura estaba justo frente a nosotros, cambiando sus zapatos.
―Yuu-san― hablé suavemente, sin apartar la mirada de Sakura― por favor, pase lo que pase, quiero que continúes a nuestro lado.
― ¿Ah? ¿De qué…?
―Solamente, escucha hasta el final… por favor.
Era una tarde despejada, pero seguía tan fría como en el almuerzo. Comenzamos a caminar hacia la salida principal de la escuela. Respiré hondo para disminuir la presión de mi pecho. Extendí mi mano derecha y tomé la izquierda de Sakura. Automáticamente, nos detuvimos. Sakura me miraba incrédula, algo asustada y algo sonrojada (era justo como había ocurrido en primero de preparatoria).
―Sakura, ― a pesar del latido de mi corazón, la miré a los ojos. Esta vez lo haré como debe ser― me gustas. ― el color de la cara de ambos pasó a un rojo intenso― Desde hace mucho… me enamoré de ti.
― ¿D-Dai-chan?
―Es por eso― estreché su mano con más fuerza― es por eso que no puedo permitir que sufras lo que yo― seguía avergonzada, pero parecía curiosa ante mis palabras― reprimir lo que sientes solo porque todo parece ser imposible… sé muy bien que por esa persona especial uno es capaz de lo que sea… incluso si eso significa sacrificar la felicidad propia. Sakura, ― algún día me perdonaré por esto― no quieres que Soichirou esté ligado a ti porque eso le traería problemas en el extranjero, ¿me equivoco?
Sakura miraba al suelo, al borde de las lágrimas.
― ¿C-cómo lo…?
―Dudo mucho que en este momento encuentres alguien que te conozca tanto como yo.
―Yo…
―Te enamoraste de él, ¿verdad? Tan lentamente que no te percataste hasta hace poco. ― Sakura había comenzado a llorar, pero asintió ante mis palabras. Entonces, hice una de las cosas que más me han dolido en mi vida, solté su mano y mostré una sonrisa sincera. ― Está en el consejo en este momento, lo mejor es que seas sincera.
Se acercó a mí y me abrazó.
―L-lo siento… d-de verdad lo siento mucho… y-yo no―
―Tranquila, lo superaré.
Sakura asintió y quitó sus brazos de alrededor de mi cuello. Corrió hacia el edificio, no sin antes dirigirme una sonrisa de eterna gratitud.
En cuanto la figura del amor de mi vida alejándose de mí desapareció en el edificio, escuché la voz de Yuu-san.
―Dai-chan, ― hablaba suave y dulcemente― ¿Estás bien? ― Asentí. ― ¿Estás seguro que esto es lo que quieres?
― “Querer” no es la palabra indicada… Sakura está enamorada de él, nunca la había visto tan animada como cuando empezaron a salir, ni tan desesperada como cuando terminaron… ella no quería lastimarme, por eso dudaba que ser su novia era lo correcto. “Dejarla ir” era lo mínimo que yo podía hacer.
―Dai-ch―
―Yuu-san, ya que no se nos permite usar el dojo hoy, ¿podríamos practicar en el parque?
― ¿Por qué quieres practicar en este preciso momento?
―Por favor… dos pérdidas, tres días… necesito concentrarme en algo más…
―De acuerdo.
Ese día practicamos horas, más de lo que jamás me creí capaz.
―Dai-chan, creo que ya es suficiente― dijo Yuu-san después de derribarme, había perdido la cuenta.
―No, continuemos― me levanté, estaba jadeando, me dolía el cuerpo, en especial los brazos y las piernas. Caí de nuevo.
―Dai-chan, en serio creo que―
―Una más― tenía que concentrarme, los movimientos de Yuu-san se habían vuelto lentos, estaba cansada. Pero yo quería continuar, caer una y mil veces más… el dolor físico, la concentración y la técnica me ayudaban a olvidar un poco esa constante punzada en mi pecho… ese dolor indescriptible. Había anochecido cuando terminamos.
―Yuu-san… gracias.
Disponible desde 2 agosto de 2026 hasta 2 enero de 2027









